
I ask not for acceptance, only forgiveness

❑┆ Nombre actual: Nate Miranda
❑┆ Nombre verdadero: Exalion
❑┆ Edad: Desconocida
❑┆ Fc: Dan Stevens
❑┆ Especie: Dragón eterno
🔹 Magia dracónica primordialLa Magia Dracónica Primordial no es magia aprendida ni canalizada:
es existencia pura manifestándose como voluntad. Los dragones antiguos no usaban magia, eran magia.Antes de los hechiceros, antes de los rituales, antes incluso de que el mundo tuviera reglas claras, los dragones primordiales moldeaban la realidad de forma instintiva. Su poder no provenía de dioses ni de fuentes externas, sino de ellos mismos.➤ Lumomancia: Conjuración y control de la luz. Nate puede utilizarla para atacar, generar constructos de luz, purificar o simplemente iluminar.


➤ Fuego Dracónico: La capacidad de producir y controlar el fuego primordial, el fuego de los dragones. Con este Nate puede borrar criaturas del tejido de la realidad quemar recuerdos, nombres y vínculos mágicos, sellar para siempre puertas, planos o entidades. Es un fuego que no deja cenizas. Cuando concentra mucho poder sus llamas se vuelven plateadas, como sus escamas.En su forma dracónica sus alientos pueden ser tanto fuego como luz.➤ Polimorfia: El poder de cambiar su apariencia a placer. Su verdadera forma es la de un dragón plateado gigante.🔹Vuelo, regeneración extrema, inmortalidad🔹Presencia ancestral:
Su mera existencia altera el entorno mágico.🔹Conocimiento milenario de magia, historia y entidades antiguas

Al principio de los tiempos no había nada y entonces hubo magia, y de la magia vino todo. De esta nacieron los dragones, series legendarios y ancestrales capaz de moldearla a su gusto, pues estaban hechos de esta misma. Su esencia era magia pura y su misión era preservarla a toda costa. Estos, como seres racionales y sabios que eran, no tardaron en darse cuenta de que juntos eran más fuertes. Así nació la verdadera primera civilización del mundo, Dar'Klion. En esta civilización antigua y majestuosa, que coexistía con fuerzas primordiales del mundo antes de la existencia de los mismos dioses, nació Exalion, un dragón de plateadas escamas, príncipe de la nación. Su vida, como la del resto de dragones, fue tranquila, casi monótona.Entonces llegó la Catástrofe.
Una fuerza desconocida, antigua, cíclica, inevitable, que arrasó el reino de los dragones. Ciudades reducidas a ruinas, linajes extinguidos, nombres olvidados por la historia. Cuando el silencio cayó, Exalion fue el único que quedó en pie.Marcado por la pérdida y la soledad, juró que nunca volvería a permitir que una tragedia semejante ocurriera sin resistencia.
De ese juramento nació la Rosa de Plata, una institución dedicada a proteger a quienes no pueden defenderse de amenazas ocultas o imposibles de enfrentar solos. Con el paso de los siglos, Exalion comprendió que un dragón eterno no podía caminar abiertamente entre humanos.
Así nació Nate Miranda, un hechicero más, un agente veterano, alguien respetado pero aparentemente ordinario dentro de la Rosa de Plata.Pero ahora, las señales son claras.
La Catástrofe que destruyó su hogar está regresando.
Y esta vez, el mundo entero está en peligro.

La personalidad de Nate Miranda no es una máscara falsa. Es una versión reducida, domesticada y dolorosamente consciente de Exalion.No se define por lo que es, sino por lo que perdió. Vive con una culpa silenciosa por haber sobrevivido; no se pregunta por qué murió su reino sino por qué él no murió con ellos; cada decisión está teñida por el recuerdo de una civilización entera que ya no existe.Esto lo hace extremadamente protector, incapaz de ignorar una injusticia y propenso a cargar con responsabilidades que no le corresponden. Por ello tiende a interponerse entre el peligro y otros sin pensarlo pues prefiere recibir el daño antes que permitir que alguien más lo haga. También minimiza sus propias heridas, físicas y emocionales.Aún así es una persona serena, que no alza la voz ni necesita imponerse y que sabe elegir las palabras con cuidado. Su calma, sin embargo, no es pasividad, sino que se trata de la seguridad de alguien que ha visto imperios caer. No se precipita porque sabe que el tiempo siempre revela la verdad. En combate o crisis es preciso, casi ceremonial, y nunca actúa desde la rabia, pues sabe lo que esta puede conllevar.Además, le fascinan los gestos pequeños: risas, torpeza, afecto. Siente un apego especial por quienes eligen proteger a otros aun sabiendo que pueden morir.Sin embargo, no se permite felicidad completa. Cuando algo bueno ocurre, espera el precio; evita relaciones profundas por miedo a arrastrar a otros a su destino; y cree, en el fondo, que no merece descanso mientras el mundo esté en peligro. A veces se le puede encontrar despierto, inmóvil, solamente escuchando el mundo, recorriendo ruinas antiguas en silencio o visitando lugares donde nadie recuerda ya lo que ocurrió.